"Nadie sabe qué consecuencias deberemos enfrentar"

domingo, 4 de octubre de 2020 · 07:30

El peor de los escenarios que se podría imaginar luego de ganar las elecciones, seguramente no incluía una pandemia en el horizonte… ¿cómo tuvo que mutar o readecuarse el plan original en este contexto?


Había muchas cuestiones que eran previsibles. La crisis económica ya estaba, la veníamos sufriendo desde el año pasado, y sabíamos que se iba a agudizar aún más. Eso iba a repercutir de manera directa en lo social, pero lógicamente la pandemia cambió todas las estructuras. Es algo totalmente impredecible y lo más angustiante es que no tiene fecha de vencimiento. La pandemia tiene muchos altibajos, y eso suma al malestar. Es un escenario con un combo explosivo: a la crisis económica se suma la crisis social, que no sólo incluye la pérdida de empleo de muchísima gente, sino también el malestar, la angustia de estar encerrados, la bronca de los vecinos para con el gobierno y también para los que no cumplen las medidas. 


Desde lo económico, como municipio venimos trabajando mucho en silencio, para poder equilibrar la merma de ingresos, tanto en coparticipación como en recaudación propia, con los gastos corrientes del municipio. Por eso no me voy a cansar de decir que hoy Alta Gracia está sólida y bien. Si nosotros pretendíamos sobrellevar esta situación con los gastos comunes que teníamos años anteriores, seguramente tendríamos un déficit que hoy no existe. 


Con respecto a la situación sanitaria, le estamos haciendo frente. Pronto pondremos en marcha un Call Center con 20 personas trabajando, para poder hacer el seguimiento de todos los vecinos que están en aislamiento o vinculados a casos sospechosos de Covid-19, que si bien hoy se hace, va a estar mejor organizado, con el objetivo de brindarle un acompañamiento y cercanía a los vecinos. Por otro lado, el Polideportivo también está a disposición de la emergencia sanitaria. Con el tiempo hemos ido evolucionando con recursos y medidas para afrontar la pandemia, y creo que somos uno de los pocos municipios que lo está haciendo. 


En relación a la cuestión social, hemos triplicado las ayudas y las compras para poder asistir a todos los vecinos que no pueden salir a trabajar y estamos muy satisfechos por eso. 


Además, y al margen del contexto de la pandemia, estamos encarando obras de cloacas, de asfalto, de agua, cordón cuneta. Estamos arreglando los espacios públicos y las plazas, porque entendemos que cuando esto pase, los espacios verdes van a ser la base para poder abordar la reactivación turística, y por eso queremos potenciarlos y revalorizarlos. 


Cuando realizamos la plataforma electoral fuimos muy cautos con las promesas, y hoy puedo decir que estamos avanzando en todas. Desde las Salas Cuna, hasta la Recolección diferenciada de Residuos. En este proyecto hemos avanzado bastante. Ya identificamos el lugar donde se realizará el tratamiento de los residuos, y al mismo tiempo estamos avanzando en las conversaciones con la Federación de Cartoneros y Recicladores. Este tema es una política de gobierno. Se va a ganar por muchos lados: reduciendo lo que se entierra, bajando la cantidad de viajes que se realizan a Piedras Blancas…

¿Se pudo establecer ese número? Porque al principio no estaba muy claro…
No sabemos cuánto todavía, porque no conocemos cuál va a ser el acompañamiento de la gente. Sin embargo, estoy esperanzado y creo que los vecinos nos van a acompañar. La cuestión tiene que ver con un cambio cultural y educativo. Además, más allá de impulsar el cuidado del ambiente, también vamos a dar empleo genuino. Es importante que se entienda que esto es una política de Estado. Por primera vez Alta Gracia tomará conciencia de lo que significa el cuidado del ambiente y conocerá el impacto concreto de la separación de residuos. Para eso, es sumamente importante una campaña de concientización, en la que vamos a trabajar fuertemente. Sabemos que es una inversión pero es un proyecto muy importante.

Otro de los proyectos que anunció fue el del estacionamiento medido… ¿hay avances con este tema?
Sí. No podemos no tener ordenado el tránsito a esta altura del partido. Esta modalidad se aplicaría en un cuadrante formado por las calles Brasil y Arzobispo Castellanos, y calle México e Illia. Apareció una propuesta muy interesante de la Universidad de La Plata, que desarrolla un software, que es el que después compran todas las empresas, que se descarga en el teléfono para controlar el tiempo del estacionamiento. Vamos a trabajar conjuntamente con los “naranjitas”, porque los queremos formalizar. Ellos contarán con un celular, para realizar los controles. Si la persona que estaciona no tiene celular, podrá realizar la carga en comercios habilitados para el trámite. El mismo naranjita será el encargado de avisar a Tránsito, de las personas que no hayan realizado el pago, para que labren el acta correspondiente. La finalidad de todo esto es poder darle fluidez al tránsito en el centro, y que no exista lo que pasa hoy, de tener el centro lleno con los vehículos de las personas que trabajan en las reparticiones públicas. 

¿Qué valor se está considerando para el precio de la hora?
Tengo la voluntad de poner un precio de entre $15 y $20 a la hora de estacionamiento. Por hora no es nada, pero si una persona tiene que pagar diariamente por cuatro o cinco horas de estacionamiento, la cosa es otra. Eso generará un cambio de hábitos en los vecinos, que es necesario.
 
¿Hay algún proyecto o plan de gobierno que haya quedado en pausa por la pandemia?
No. Más lento probablemente, pero las cosas van marchando. Lo cierto es que es un momento donde hay que priorizar. Estamos tratando de optimizar los recursos y ponerlos donde más se necesiten. Quizá no podamos pavimentar un barrio entero, pero sí las arterias más usadas. 

¿En qué quedó la idea de reunir todas las dependencias municipales en una gran “Casa de Gobierno” proyectada en el predio de la Colonia Santa Fe?
La idea es que una parte de la colonia pueda quedar para el gobierno Municipal.  Hemos tenido diferentes reuniones con el Gobierno de Santa Fe, que quiere cambiar su turismo y volverlo más receptivo, hacia adentro de la provincia. La colonia es un lugar hermoso, pero necesita mucho mantenimiento, y la provincia de Santa Fe tiene ahí un capital que se va desvalorizando y que nos quita a nosotros la posibilidad de seguir creciendo como ciudad. Estamos trabajando con eso, pero es un proyecto muy ambicioso. De todos modos la voluntad de negociar ese tema está. 

Hay un discurso constante que busca posicionar a Alta Gracia como una ciudad turística. Considerando el contexto, con una industria cerrada y sin facturar desde marzo ¿cómo impacta esta realidad concretamente en la ciudad?
Como ciudad, no depende únicamente del turismo, ni de una empresa en particular, tampoco dependemos puramente del campo. Tenemos un mix de muchas cosas, y eso, tributariamente, juega a favor. Obviamente la situación del turismo nos preocupa, pero también entendemos que en post pandemia, Alta Gracia se presenta con muchas posibilidades. 

¿Ya está descartada la posibilidad de que se concrete el Encuentro Anual de Colectividades?
En lo personal creo que no hay posibilidades de poder concentrar tanta cantidad de personas en un mismo lugar. Seguramente la semana que viene vamos a estar presentando el balance de Colectividades, con el pedido de conformación de una comisión especial, que tenga lo sanitario como primordial. Pero hoy, a menos que exista una vacuna, es impensable, y por eso es importante el trabajo que estamos realizando en las distintas plazas, para darle opciones a vecinos y turistas. 

Luego de lo ocurrido con “Peperina”, la oposición sostiene que hay una desprolijidad en el manejo de ciertas cuestiones como la presentación de los balances y la contratación de proveedores…
Los festivales han posicionado en el último tiempo a la ciudad en la provincia. Son una marca de Alta Gracia. Logramos tener a tres de nuestras fiestas en el “top ten” de las más convocantes de la provincia de Córdoba. Eso es muy importante, pero para eso tiene que haber una política pública que defina cuál es el beneficio. Les damos la posibilidad a nuestros vecinos de tener eventos importantes, y muchas veces la tendencia nacional de eventos es estrategia entre público y privado. A veces hay que contratar privados para que organicen ciertas cosas y son ellos los que garantizan el éxito de la fiesta. Obviamente entiendo que la oposición tenga otra idea y otro modelo de ciudad, pero en los últimos años les dimos a los vecinos la posibilidad de disfrutar de artistas de primer nivel sobre el escenario. Son distintas formas de concebir la ciudad. 

Entiendo que para ellos Peperina sea un gasto, para nosotros las fiestas son una inversión. Nosotros vemos la cantidad de recursos directos en indirectos que entran a la ciudad y que se generan con un evento, ellos ven si se gana o se pierde en un balance. 

Obviamente que nosotros tampoco queremos perder. Yo podría decir que el balance de Colectividades dio una pérdida aproximada de 8 ó 9 millones de pesos, pero también puedo decir que hubo más de 15 millones de pesos que se pagaron, en forma directa, a proveedores de Alta Gracia: gente para trabajar, artistas, locutores, medios de prensa, proveedores. Indirectamente también, porque hicimos publicidad en toda la provincia, de nuestra ciudad, y vino gente de afuera que durmió acá y comió acá. Si invertimos 30 millones, obviamente que de algún lado tiene que salir esa plata, no es todo gratis. Nos encantaría no perder, pero es muy fácil y muy sencillo mirarlo desde una perspectiva puramente económica o política para generar algún tipo de sospecha. 

¿Qué consecuencias generó el conflicto con Peperina?
Nos enseñó a tratar de prever situaciones que nunca se nos hubieran cruzado por la cabeza. Tenemos que ser sumamente prolijos en el registro de los ingresos y los egresos, pero era impensado que no se haga Peperina, era algo que solamente una pandemia podía evitar. 


Hoy es muy fácil criticar por qué las cosas no se hicieron de tal o cual manera, pero lo cierto es que nadie nunca pensó que no se fuera a hacer. Seguramente ahora se organizará de otra manera. Nosotros nos tenemos que hacer cargo también de eso, en parte, y devolver la plata es una obligación. 


Colectividades 2020 fue tu primer gran desafió como Intendente. Le dio una nueva impronta, un cambio de cara importante a todo el evento en general. En uno de los discursos dijo que no querías más vallas dividiendo a los que pueden pagar de los que no pueden. ¿Crees que la gente te reconoce el haber brindado esa posibilidad o que todo el mundo está mirando cómo da el balance?
La gente no me lo reconoce a mí de forma personal, pero nunca se va a olvidar que tuvo esa posibilidad. Si lo vemos desde el punto de vista monetario, tal vez habría que buscar un equilibrio entre el costo-beneficio, en artistas que tienen un caché un poco más elevado. En el resto, estoy convencido, y nunca lo voy a negar ni a discutir, de que no tienen que volver las plateas. 
Lo llevo ahora a un terreno un poco más político, sí que quiere. El año pasado, se enfrentó en una especie de interna a Pablo Ortiz que también iba como candidato. La relación tuvo sus rispideces y roces. De hecho, el día de su victoria en las PASO, Ortiz no fue a felicitarlo, como sí lo hicieron los otros candidatos. Hoy Ortiz ocupa un lugar muy importante dentro del gabinete, en un área de mucho peso. Antes, lo colocó como directivo del COE, en un espacio de toma de decisiones ¿Cómo fue mutando esa relación?
Fue una relación que fue madurando mutuamente. Los dos entendimos las pretensiones de uno y las necesidades del otro. A Pablo lo conozco desde hace mucho tiempo e intento no mezclar lo personal con lo laboral. En lo personal, mi relación siempre fue muy buena. Dentro de esta etapa de maduración, entendimos que él podía darle mucho a la ciudad y tenemos la obligación de anteponer a la ciudad frente a los asuntos personales. Pablo entendió que iba a sumar mucho más desde ese punto que siendo un concejal oficialista con menos participación dentro del Ejecutivo. Trabajamos esa idea, y estoy muy conforme con la decisión.

¿Cómo califica el rol de la oposición? 
Creo que las peleas y chicanas desgastan la política, pero también entiendo que son la oposición. Estoy convencido de que muchas veces se oponen a cosas que en su interior saben que están bien, pero tienen esa obligación de oponerse. No me gusta hablar mucho de la oposición, pero si esperaba mucho más de ellos, más acompañamiento, sobre todo en este contexto, para trabajar proyectos en común que le hagan bien a la ciudad. No me parece bien de su parte solicitar, pedir o hacer proyectos que son de imposible cumplimiento, porque de concretarlos tenemos que cerrar la Municipalidad directamente, son medidas irrealizables desde lo fáctico. 

¿Tiene contradicciones entre la toma de decisiones y lo que demanda el vecino?
Nunca tuve problemas en tener que retroceder o cambiar el plan. No soy una persona testaruda. Estoy tratando de que haya un equilibrio. Tenemos objetivos ambientales, económicos y sociales que estamos logrando. Hay cosas con las que no podemos soñar en este momento – como un Cine Monumental con grilla completa o un Polideportivo lleno de actividades -, porque sería ilógico con la realidad que estamos atravesando.
 
Una de las medidas más destacadas que tomaste al asumir fue la creación de la Dirección de Políticas de Género. De ese momento hasta ahora, esta Dirección no ha tenido demasiada actividad, más allá de supervisar la aplicación de la Ley Micaela. Sin ir más lejos, quedó un poco “escondida” cuando se la fusionó con el área de Relaciones Institucionales…
Eso es una apreciación y no la voy contrariar. La aplicación de la Ley Micaela no es poca cosa, y también estamos trabajando en el Punto Mujer que habilitaremos dentro de poco. El tema con los consejos participativos, es que son difíciles de poner en marcha en este contexto como a nosotros nos gustaría. 

Considerando que el año que viene es un año electoral. ¿Cómo ves posicionado el peronismo cordobés en ese contexto? Se habla por lo bajo, de una posible alianza del schiaretismo con el albertismo, y si a eso se suma la última, no tan buena, experiencia electoral, donde el peronismo cordobés fue a una elección nacional solo… hay bastante para pensar…
Hay que ser cautos y esperar. Entiendo que Córdoba tiene que tener la representación de cada uno de los partidos. Yo, desde acá, no te lo puedo garantizar, pero sé que institucionalmente, el Gobernador está dando muestras de querer apoyar al Presidente y que a Argentina le vaya bien. Pero no hay que olvidar que Córdoba tiene una identidad propia, y que será decisión del Gobernador si se pueden unificar criterios o no.
 
¿Cuáles es tu mirada con respecto las políticas nacionales que generan polémicas, como el tema de la reforma judicial?
Siempre trato de ser cauto. Mi pensamiento personal no debe incidir. Tenemos que ser responsables porque estamos representando a distintos sectores de la ciudad y lo que se haga, no depende de mi decisión o mi opinión. Hay distintas posturas, y yo las respeto. Entiendo que los diputados de Córdoba van a velar por los intereses de los cordobeses. Yo me abstengo de opinar porque no creo que sume, sino todo lo contrario. 

Volviendo un poco al contexto de la pandemia. Elegiste desoír las recomendaciones del COE Central, a pesar del incremento de los casos. ¿Cómo está la ciudad hoy sanitariamente?
Tiene que primar el sentido común, siempre. Las reuniones familiares no son el problema, el problema son las reuniones sociales. Los asados, las fiestas descontroladas. Ahí está la falta de responsabilidad de la gente y vamos a seguir siendo severos con los controles, porque todos los fines de semana hay alguna fiesta ilegal y clandestina. También pasa que hay mucha gente que cuando tiene que dar los contactos estrechos omite información por miedo a decir con cuánta gente estuvo o con quién estuvo, y esas personas tienen que entender que lo único que hacen es empeorar la situación. 


En cuanto a desoír las recomendaciones del COE, lo hicimos en base a análisis concretos realizados con los sanitaristas, estudiando las curvas de contagios. En más del 90% de los casos sabemos cuáles son los nexos y por eso mantenemos la postura de que la situación está controlada. Tomar una decisión diferente causaría un perjuicio económico a mucha gente cuando la situación no lo amerita. 

 

¿Cómo analizarías el accionar del COE en general?
Las normas, y lo digo como abogado, son muy duras y los protocolos muy inflexibles. En el caso de Solange, quizá se cumplió el protocolo, y se hizo lo que correspondía desde el punto de vista de la normativa. Pero desde el punto de vista de lo humano, falló. De todos modos sería muy injusto atribuir todo eso a un COE, que se conformó en una emergencia y donde todos los días aparecen contradicciones.

¿Creés que el COE tiene muchas contradicciones?
La pandemia tiene contradicciones. Todos los días la situación cambia, pero porque la pandemia es contradictoria. Lo único que sabemos es que tenemos que cuidarnos, pero el resto, todo es contradicción. En lo personal encuentro muchísimos de esos casos, pero no creo que sean atribuibles al COE o a la decisión de una persona, sino a la pandemia. 

¿Cómo te imaginas la ciudad y tú gobierno post pandemia? ¿Te ves saliendo fortalecido?
No. En este contexto ningún gobierno está fortalecido. El panorama es complejo y complicado. Nadie sabe las secuelas que esto dejará. Alta Gracia seguirá creciendo, de eso no hay duda, y creo que los vecinos se darán cuenta del trabajo que hay en la ciudad.
 

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